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La importante y meritoria labor que Ocón
lleva a cabo tiene justos y merecidos reconocimientos. En 1879 se
le nombra académico correspondiente de la Real Academia de
San Fernando. Al igual que en 1869 se le nombra en París
Caballero de la Orden de Isabel la Católica y en 1878 Alfonso
XII le otorga la Encomienda de Isabel la Católica.
Con motivo del devastador terremoto sufrido en la Navidad de 1884,
el Rey Alfonso XII visita Málaga. Se programan muchos actos
en honor del monarca pintores malagueños exponen sus obras
entre los que están Emilio Ocón y ofrecen un concierto
donde interpretan la Cantata de Ocón compuesta en 1857 Obra
que fue compuesta para festejar su nacimiento.
La brillante gestión que lleva a cabo como director de la
Filarmónica y del Conservatorio se ve también premiada
al ser nombrado en 1888 Socio de Honor. Asimismo, la Sociedad de
Conciertos de Madrid, con la que Ocón sostenía unas
amplias relaciones, le otorga en 1893 el título de Socio
Honorario. Esta modélica entidad musical reconoce así
sus méritos como compositor, pero lo más importante
es que, con frecuencia, se programan obras del insigne músico
malagueño.
En 1890, el Conservatorio de Málaga se incorpora a la Escuela
Nacional de Música y Declamación de Madrid (nombre
que por aquella época y por razones políticas tenía
el Real Conservatorio de la capital de España).
La Dirección General de Instrucción Pública,
tras constatar que en Málaga se imparten los planes de estudios
vigentes en Madrid, concede dicha incorporación con fecha
11 de marzo de 1894. Desde ese día, todos los estudios que
se realizarán en el Conservatorio "Maria Cristina"
de Málaga tienen carácter oficial.
A partir de 1893 Ocón obtiene permiso para instalarse en
la torre de la Catedral. Según Bolea y Sintas refiriéndose
a los dos magníficos órganos "Ocón apenas
cumplió los sesenta años, solicitó y obtuvo
del excelentísimo Cabildo le cediera una habitación
en la torre de la Catedral para acabar los días de su vida
oyendo los dulces acordes que hicieron de él un artista".
Ya en el S.XX El día 28 de febrero de 1901, a las cinco de
la tarde, muere Eduardo Ocón, víctima de una pulmonía
gripal. El entierro tiene lugar en el Cementerio de San Miguel al
día siguiente y constituye una sentida manifestación
de duelo en toda Málaga.
A pesar de los inestimables servicios que Ocón presta a la
ciudad y de la indudable valía de sus obras, el olvido de
este importante organista, investigador, compositor y docente se
produce muy rápidamente.
El 14 de Octubre de 1917, la Sociedad Filarmónica organiza
un acto en su memoria. Donde se lee un emotivo discurso que , titulado
Elogio de Don Eduardo Ocón, edita la mencionada Sociedad.
El Conservatorio tarda mucho en reaccionar siendo como fue este
centro la mejor obra de Ocón. El acto se lleva a cabo el
27 de enero de 1934 y se pretende entre otras actuaciones, publicar
todas las partituras de Ocón, colocar un busto suyo en el
parque de Málaga, celebrar un concierto en el que se interpreten
obras suyas. De todo ello, solo se llevó a cabo el concierto.
La obra que perduró más en los atriles fue su Miserere,
que continuó interpretándose en Semana santa, pero
también fue olvidándose poco a poco. La tradición
de hacerlo oír en esas fechas fue rescatada por la antigua
Orquesta Sinfónica de Málaga, agrupación que,
junto a la Coral Santa María de la Victoria, realizó
la primera grabación de esta obra, sin duda la más
ambiciosa de las que escribió para la iglesia.
En 1980, con ocasión del centenario de la fundación
del Conservatorio malagueño, se descubre en este centro una
lápida conmemorativa en honor del que fue su primer director.
Antonio Martín Moreno revisa el Andante de la Primera Sinfonía
de Ocón y logra que lo interprete la Orquesta Nacional de
España. Pocos meses después, la pianista Gloria Emparán,
que en aquellas fechas era también profesora del centro,
graba la integral de la obra para piano del músico malagueño.
En 1981, esta grabación es distinguida con el Premio nacional
al Disco, que otorga el Ministerio de Cultura.
(Todos estos datos han sido extraidos de
la publicación: "Eduardo Ocón. El nacionalismo
musical" de Gonzalo Martín Tenllado. Ediciones Seyer.)
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